Revista Literatura

Donde muerde uno, muerden dos

Publicado el 14 octubre 2014 por Eduardo Ferrón @eduardoferron

Tras de la muerte de Max me tomó un buen tiempo decidirme por adoptar otra mascota. Los siguientes tres meses Momo (gato) y Botas (gata), me hicieron compañía y trataron de llenar ese vacío que no lo llenaba ni con unos Snickers.

Eventualmente se me pasó y decidí adoptar a Bider, un Cocker Spaniel tipo europeo sport GT de dos años de edad, quien vivía con unas primas de Vane.

Bider no era Max, pero no fue impedimento para que él y yo nos hiciéramos excelentes amigos. Me encanta que sea tan leal y que le agrade mi compañía y el olor de mis pies. Además, es muy obediente y cariñoso.

Dos meses después llegó Bit, un Pug de dos meses de edad color negro. No hay mucho que pueda decir, está muy pequeño aún, pero si insistes te contaré que no deja de cagar y mear por toda la casa. Me he hecho la rutina de despertar, sacarlos al patio un rato y limpiar el piso con Ajax y Cloro. Lo mismo cuando regreso por la tarde. Sin embargo, Bit es muy lindo y no dudo que pronto seremos muy buenos amigos.

Me gusta observar las cosas y me gusta mucho observar a esos dos. En un momento juegan a mordidas y el corazón me da un salto cuando Bider mete a su boca la cabeza de Bit, en otro están peleando por un juguete, más tarde corren como locos por el patio, luego van a comer juntos (en el plato que no les corresponde), etc.

Algo que ha llamado mi atención es que, a pesar de que tengo dos juguetes iguales, dos huesos, etc.; ellos prefieren el juguete que esté en la boca del otro, la comida en el plato del otro y el lugar donde esté acostado el otro. ¿A quién te recuerda?

Con los huesos pasa algo bien interesante. Son grandes, de carnaza, y cada quien tiene el suyo; pero Bit siempre quiere el que esté masticando Bider. Se jalan el hueso, brincan, corren y dan vueltas; pero Bit siempre se las ingenia para volver a prenderse de una esquinita. ¿Será a acaso por su tamaño?

Después de un rato, Bider se cansa, pone una pata sobre el hueso y comienza a mordisquear por un lado. Bit se acuesta junto a él y comienza a mordisquear por el otro. Así pasan un buen rato, como buenos camaradas.

Tengo varias reflexiones al respecto, pero me gusta más la que tiene que ver con Bit, quien a pesar de ser cinco veces más pequeño que Bider, no se da por vencido y al final del día logra mordisquear el hueso que no es suyo.

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