Revista Talentos

Iniciando el año

Publicado el 04 enero 2018 por Sylvia
Terminé el año como correspondía al año loco que fue: mi cuerpo se sintió muy mal y en los últimos días estuve más agobiada que otra cosa; pero un vasito de sidra y una buena película me dieron una nochevieja reconfortante: amaneció el día primero y mi disposición a hacer del que inicia mi mejor año tuvo su primer fruto: me cambio de casa este fin de semana. Me hace mucha ilusión. Es una diminuta casita de mis sueños.
Antes de decidir que rentaría "ahí", me aseguré de que hubiera cobertura de Internet. Espero contratar el servicio en cuanto estemos allá; sobre todo, espero que lo conecten rápido. También espero que sea posible cancelar el servicio que tengo ahora, lo cual en mi experiencia casi nunca es posible. Vamos a ver. Por lo pronto no me detengo a hacer de eso un problema. En verdad estoy ilusionada. Ojalá no sea difícil para mi niña.
En cuanto a ella: hoy celebramos el inicio de mi año laboral, lo que sirvió de pretexto para hacerle un regalo. Esta siendo un tema, ese de los regalos...
Desde lo que llamamos "prenavidad", quiere regalos todos los días: mañana, tarde y noche. Siempre ha vivido como algo cotidiano recibir detalles, sorpresas, casi siempre algo pequeño y sencillo, como una manzana, por ejemplo; pero luego de haber desenvuelto numerosos regalos, uno tras otro, parece que se hizo adicta, incluso ha llegado a pedirlos de manera cansina, machacona: "quiero un regaaaaaalo". Así que estamos trabajando en el tema. Como hemos hecho antes, le dimos varias de sus cosas nuevas y reservamos más de la mitad que irá recibiendo paulatinamente, para dar un lugar especial a cada una. Se le da bien apreciar los objetos y no queremos que eso se pierda; queremos que valore tanto las cosas como lo que representan: trabajo, para empezar.
El caso es que hoy celebramos el inicio de mi año laboral y le di un brillo labial de un juego de varios que le regaló mi mamá. Lo volví a envolver porque le encanta desenvolver. Estaba de lo más emocionada: encantada. Lista para dormir, en pijama bajo las cobijas, seguía "pintándose" la boca...
Hace años que en realidad inicio el año hasta el día tres. Me costó. Tenía un cansancio y una pesadez que se me instalaron con el resfrío y me estaban apachurrando; pero logré levantarme a una hora decente; releí "Este puede ser tu mejor año", de Debbie Ford, sentí como el libro empezó a hacer efecto y aquí estoy.
Silvia Parque

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