Revista Talentos

Kylo Ren como hijo terrible

Publicado el 21 diciembre 2017 por Sylvia

Pasé los últimos días huyendo a cualquier comentario que aludiera a la nueva película de Star Wars. Apenas fui a verla hoy y la experiencia fue increíble.

es la primera crítica que leo. He hecho una pausa en la lectura de los comentarios porque es muy noche, pero están bastante interesantes.

Para mí, es la mejor película de la saga y admite múltiples lecturas. Tiene mucho qué decir sobre quiénes somos y me resulta impactante ver reflejado en la pantalla lo que acabo de leerle a Sloterdijk en "Los hijos terribles".

Me centro en el caso del villano: un hombre que tres veces mata a su padre. Tres veces, que significa "totalmente", "literalmente" porque alude a los tres niveles en los que puede entenderse la vida: el de lo material, el cuerpo; el del alma y el del espíritu. Kylo Ren mata a su padre biológico en la película anterior y en esta película: al padre que eligió para trascender y a quien fuera su padre como Jedi, en tanto maestro.

El primer asesinato me hace pensar en esta cita del libro:

[...] lo que en la modernidad se vuelve crónico y epidémico: que los hijos se ven frente a padres que son demasiado vanos como para poder aceptar en serio a sus descendientes, y demasiado insignificantes como para despertar en los hijos el deseo de ser aceptados por tales progenitores.

El segundo asesinato, me recuerda la forma en que Sloterdijk habla sobre la paternidad espiritual, en la que el hijo se hace uno con el padre, liberándose de la autoridad de otros, empezando por la autoridad del padre material. Así se sitúa como alguien a quien no se puede pedir cuentas. También me recuerda la forma en que expone la relación entre la mitología cosmogónica y la pedagogía: "en sus aspectos más oscuros ambos tratan del surgimiento de engendros monstruosos". Hay padres de los que solo pueden nacer monstruos.

El tercero, que es tal vez el decisivo, muestra exactamente esto:

Es el temor adelantado ante el hijo imprevisible el que destruye por dentro el continuum genealógico. En el caso de caracteres del tipo de Layo y Yocasta, el semisaber corrruptor, mezcla de miedo y malestar, conlleva un comportamiento preventivo destructivo, cuyas consecuencias recaen sobre ellos.

Sobre las tres muertes y la creación del malvado, esta otra:

Son ellos y en principio solo ellos, los padres vagos, los progenitores desleales, llenos de pánico, egoístas, incrédulos e incapaces de querer, de una descendencia cualquiera, quienes hacen que se abra el hiato que un día alcanza hasta el umbral de la disolución de toda descendencia.

Hay mucho más qué decir sobre este hijo, tan digno de nuestra generación; pero por lo pronto me ha interesado hablar de sus padres porque oía el eco de estas citas desde que estaba viendo la peli.


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