Revista Diario

La punta de la aduana

Publicado el 23 mayo 2010 por Fernando
Como le ocurrió a Brodsky, la primera vez que llegué a Venecia era de noche. Noche fría y cerrada, atravesando la laguna. Entreveía maravillas que las luces entreveraban, vencidas por el sueño y la almohada de un cálido hotel.
La primera imagen que recibí de la ciudad a la luz del día fue la Punta della Dogana, la punta de la aduana, con la Giudecca al fondo, bajo un cielo descolorido de finales de octubre.
La punta de la aduanaLos ventanales del salón enfilaban el desayuno con el símbolo de la Punta: la Palla d’Oro que enarbola la Fortuna sobre el globo terráqueo que sostienen dos talantes. Una veleta exacerbadamente barroca y veneciana. Y la memoria se enfilaba con el primer café del primer día.
La punta de la aduana
Casi siempre asocio la primera imagen de una ciudad a su nombre. La memoria construye sus tesoros con imágenes, con fotografías mentales sin las cuales no sabríamos dar un paso detrás de otro forjando nuestro pasado, nuestro ser. Con imágenes, con palabras que, como resortes, las hacen aparecer. Tesoros plenos de libertad, únicos, personalísimos e ilimitados, que nadie sino uno mismo puede domeñar.
La punta de la aduana
Por suerte, nadie puede enjaular la memoria, ni los libros.
___
___
Etiquetas | Venecia

Volver a la Portada de Logo Paperblog

Dossier Paperblog

Revistas