Revista Talentos

Ladrones de tiempo II

Publicado el 01 febrero 2012 por Beatrizbeneitez
Ladrones de tiempo IIBeatriz Benéitez Burgada. SantanderHace unos días hablé sobre los llamados ¨ladrones de tiempo¨. Ideas, pensamientos o acciones que nos impiden concentrarnos en lo que nos ocupa, que nos hacen ser menos eficientes, y malgastar una parte de este tiempo que consideramos valioso. Erradicarlos no es fácil, pero es posible, y hay muchas formas de hacerlo. La primera medida para poderlos combatir es, sin duda, detectarlos. La mayoría de las veces que se habla de ellos suele ser en relación con el ámbito laboral. Pero están también en el doméstico, e incluso en nuestro tiempo de ocio y de descanso. Los más difíciles de obviar son los que nos vienen dados, sin que podamos hacer casi nada por evitarlos. Es lo que ocurre, por ejemplo, cuando esperamos alguna resolución o respuesta que no termina de llegar, y que necesitamos para dar el siguiente paso. También es el caso de las visitas y llamadas inesperadas que no llegan en el momento oportuno, ya que no debemos contar solo el tiempo que duran, sino también los minutos que necesitamos para concentrarnos de nuevo en la tarea que nos ocupaba. Más ladrones de tiempo impuestos pueden ser los fallos cometidos por otras personas de nuestro entorno, y que hay que dedicar tiempo a solucionar. Y, por supuesto, la comunicación poco clara, que nos hace dar vueltas intentando conocer con exactitud el contenido de un mensaje.
Otros de esos ladrones que nos hurtan horas injustificadamente y que no dependen directamente de nosotros pueden ser los procesos burocráticos lentos; Esos paseos de ventanilla en ventanilla que, además de convertirnos en personas menos eficientes suelen ponernos de mal humor y crearnos un sentimiento a caballo entre la impotencia y la desazón. No podemos hacer que desaparezcan, pero sí está en nuestra mano hacer que nos afecten lo menos posible y pueden combatirse con buena orgazación y otorgándoles el protagonismo justo.Pero no todos los ladrones de minutos nos son ajenos, ya que que algunos son creados por nosotros mismos, aunque casi siempre de forma involuntaria. Podríamos hablar, por ejemplo de la falta de planificación. No tener las cosas claras antes de empezar un trabajo, un proyecto o una tarea suele hacer que mareemos mucho la perdiz. Ocurre lo mismo con la falta de orden, de concentración o de disciplina. Con la inseguridad para tomar decisiones y la mala costumbre de no terminar lo que se empieza o de postergar las tareas que no nos apetece encarar, con cualquier excusa. Ladrones de tiempo IIUn ladrón de tiempo creado por nosotros mismos y que puede verse con frecuencia es la poca capacidad para delegar tareas en otras personas. A menudo cometemos el error de creer que si no lo hacemos nosotros mismos, no estará bien hecho. Esto también sucede en el ámbito doméstico. Todos hemos conocido a alguna de esas madres que piensan que se caerá la casa si ellas faltan un par de días, y que su familia se morirá de inanición o desnutrición si no son ellas las que cocinan. Y, sin embargo, la realidad es que al final nunca pasa nada. Todo lo más, que se consuma alguna sopa de sobre o que algunos descubran la comida precocinada para ¨situaciones de emergencia¨. En fin, identificados algunos de los principales ladrones de tiempo, sólo nos queda empezar a trabajar para eliminarlos. Yo sigo en ello. Siempre que hablo de este tema no puedo evitar acordarme de Michael Ende y su "Momo".

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