Revista Diario

Pequeña historia del Pastor de flores y la Rosa blanca.

Publicado el 21 septiembre 2012 por Laninamariposa
Pequeña historia del Pastor de flores y la Rosa blanca.
Esta no es una historia de amor, esto es un cuento de hadas. Y como todos los cuentos de hadas, no tiene hadas, lo que tiene son palabras. Y como todos los cuentos de hadas, las palabras con las que empieza son:
Erase una vez un pastor de flores con mala suerte: nunca había logrado que una de sus flores tuviera un premio en las ferias de la comarca. Y las había cultivado de todos los tipos: azucenas y gladiolos, y crisantemos amarillos y gerberas rojas como el sol del anochecer. Y rosas, muchas rosas, rosas rojas y amarillas y naranjas, y (una vez) azules.
Pero siempre tenían demasiadas espinas, largas y puntiagudas o romas y ocultas, pero siempre le destrozaban las manos y no dejaban ver su belleza a los ojos de las damas que ejercían su implacable juicio en cada concurso y en cada certamen.
Pensaba que era un problema de la tierra, o quizás del fertilizante, o de sus cuidados. Así que tras una temporada decidió que solo haría crecer a las flores silvestres, pues creía firmemente que sin su ayuda, las flores de su rebaño serían más bellas, y mejores.
Pero las flores silvestres son amargas y difíciles: las amapolas manchan y las margaritas son efímeras. Y al final, su campo era un pasto y casi un erial.
Hasta que un día de Otoño, vio un pequeño brote creciendo entre la maleza; era un capullo de rosa, liviano y débil. En seguida se pudo manos a la obra; arranco la mala hierba de alrededor y le regó con el agua fresca cada día. Y todas las noches se arrodillaba junto a él y le susurraba al oído: “crece, crece, crece” y también “ábrete, déjame ver de que color eres”.
Y se abrió. Y era una Rosa blanca. Y en su tallo no había rastro de ninguna espina. Era Invierno.
El pastor era muy feliz. Por fin una rosa blanca, y además libre y sin espinas. La cuidó como nunca lo había hecho con otra planta, la cambió a la mejor tierra, compró los mejores abonos importados y dedicó toda su tiempo a convertirla en la más bonita y delicada flor que hubieran visto los ojos de ningún jurado.
Y la Rosa creció. Alta y espigada, y a veces orgullosa, y otras pizpireta y juguetona, pero siempre libre y sin espinas.
Y el pastor seguía arrodillándose cada noche y le susurraba al oído. Le cantaba canciones en otros idiomas y le narraba hermosas historias de amor, de princesas y príncipes, y a veces otras cosas más prosaicas, como teoremas de Física o resultados del baloncesto nocturno, que la Rosa escuchaba divertida y sonriente.
Un día, el pastor creyó que ya era hora de presentar a la Rosa al certamen comarcal. Así que se afanó aún más en que su flor fuese la más bella. Cada día la exigía más. Y se le olvidó susurrarla. Y comenzó a gritarla: “Tienes que ser la mejor!”, y “No puedes fracasar!”, y “Me lo debes!”.
A la Rosa, eso no le gustaba nada: prefería cuando le susurraba al oído en las noches claras de Verano. Pero era otra vez Invierno y al pastor no le importaba; solo quería ganar.
Así que tras varias semanas de gritos y ninguna historia de amor, ni teoremas de Física, ni siquiera resultados de baloncesto, a la Rosa le creció una espina.
Una espina retorcida y ponzoñosa, y dura como la roca. Un espolón envenenado.
La flor se sentía muy avergonzada de haberse dejado crecer ese aguijón, y tenía miedo de que, si el pastor lo descubría, la arrancase de la tierra y la dejase apartada para que se marchitase. Así que cada vez que él venía a verla, se retorcía y se acurrucaba para evitar que viese lo que no quería que viese, pero tampoco se podía arrancar.
Pero claro, al final el pastor vio la espina. Era Primavera. Y el pastor lo comprendió todo de una vez.
Se acercó a la Rosa y la apretó contra su cuerpo. Y se clavó el espolón. Y notó como le atravesaba la piel y le destrozaba la carne, y le abría las arterias y le perforaba los pulmones y le rasgaba el corazón. Y el veneno le inundaba el organismo.
Pero tiró con todas sus fuerzas y consiguió arrancarlo del tallo de la Rosa. Y se quedó alojado en su cuerpo como una bala en una herida de guerra.
De la herida brotó sangre. Brotó mucha sangre. Brotó tanta sangre que inundó todo el jardín, y todo el pasto y la maleza y hasta la propia tierra quedaron teñidas de rojo. Todo menos la Rosa, que permaneció intacta, blanca y nuevamente libre y sin espinas.
El pastor se tambaleó por el dolor y la pérdida de sangre, y volvió a arrodillarse junto a ella y le susurró al oido: “perdón” y “lo siento mucho”, y al fin, “allá vamos”.
Se tapó la herida con un emplasto de tierra roja y unos matojos de hierba. Después se arrastró por el jardín recogiendo toda la sangre envenenada y metiéndola en un tarro de cristal. Lo cerró con dos vueltas de rosca y lo lanzó al cielo.
Y lo lanzó con tanta fuerza que el tarro de cristal fue a parar al medio del Océano Pacífico, donde los marineros de un barco ballenero japonés lo confundieron con una estrella fugaz y todos pidieron un deseo. Y el deseo era volver a casa con sus mujeres, sus novias y sus familias, a las que echaban mucho de menos.
La Rosa blanca libre y sin espinas volvió a crecer feliz. Y ganó el primer premio en todos los certámenes y ferias florales de la comarca. E incluso ganó el gran premio en el Festival Anual de Flores y Plantas de la provincia.
Y el pastor de flores nunca más volvió a gritarle. Y nunca más volvió a tener mala suerte.

Un cuento de Pedro Torrijos.

También podría interesarte :

Volver a la Portada de Logo Paperblog

Quizás te interesen los siguientes artículos :

  • "Black Kiss", de Howard Chaykin

    Bueno, tal parece que he tenido este blog más abandonado de lo que pretendía, aunque en las última semanas he intentado mantenerme activo por acá. Leer el resto

    El 17 septiembre 2014 por   Jimmy Fdz
    DIARIO, LITERATURA, TALENTOS
  • Una princesita en el cole

    - ¿Mamá, vivo en un cuento?- No, hija, qué cosas tienes. ¿por qué has de vivir en un cuento?- Porque soy princesa, las princesas viven en los cuentos...- Leonor... Leer el resto

    El 13 septiembre 2014 por   Jesús Marcial Grande Gutiérrez
    CULTURA Y OCIO, TALENTOS
  • Chiffon Tee

    ¡Buenos días princesas! Acabamos otra semana que me ha pasado volando, y ahora toca disfrutar del fin de semana, no tenemos ningún plan, así que apuesto a que... Leer el resto

    El 12 septiembre 2014 por   Mvesblog
    DIARIO, TENDENCIAS
  • El gusano de seda y "El cuaderno del viejo profesor"

    Buenas noches. Para ti.El gusano de seda y “El cuaderno del viejo profesor”¿Qué pueden tener en común un minúsculo gusano que sabe que su destino es acabar... Leer el resto

    El 11 septiembre 2014 por   Alberto7815
    LITERATURA, TALENTOS
  • Crucilda, la princesa pirata.

    El post de hoy es un post especial. Hoy es el cumpleaños de la "amiga para toda la vida" de mi piojo y para ella es este cuento... Leer el resto

    El 08 septiembre 2014 por   Elva
    DIARIO, TALENTOS
  • Grandes historias de cosas pequeñas - 13: La flor en el hormigón

    Relato imaginario. Burgos. 14-4-81Mi vida ha sido una hermosa flor crecida sobre el hormigón de los constructores. Nada supo ella de las verdes praderas , ni... Leer el resto

    El 08 septiembre 2014 por   Jesús Marcial Grande Gutiérrez
    CULTURA Y OCIO, TALENTOS
  • Claroscuro ii

    Disculpadme, porque esta mañana experimenté con todos vosotros una de mis primeras clases del año con mis estudiantes de segundo año. Leer el resto

    El 06 septiembre 2014 por   Evamric2012
    DIARIO, LITERATURA, TALENTOS

Añadir un comentario