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Rosemary Kennedy: una gran injusticia entre las sombras

Publicado el 01 julio 2013 por Iris Bernot
     Rosemary Kennedy, hermana de los famosos John.F. y Bobby, era la tercera de los hermanos Kennedy y la primera descendiente mujer de todos ellos (de los nueve que eran). Nacida en el seno de una familia poderosa y ultra competitiva, desde muy pequeña tuvo que lidiar con las grandes exigencias de su padre y de sus hermanos varones, los cuales exigían un alto nivel de reacción y de resultados para todo lo que se hacía en el seno de la familia.
      Tachada de retrasada mental por su padre debido a que su aprendizaje era más lento que el del resto de sus hijos (aunque nunca se supo si realmente tenía un retraso mental o si simplemente padecía algún problema de aprendizaje o dislexia), Rosemary sabía hacer muchas cosas bien pero había algunas otras que hacía mal. Era una buena nadadora, le gustaban mucho los deportes, y era capaz de encargarse de los más pequeños con la diligencia propia de una persona adulta y responsable, pero cuando había que acudir a recepciones con personas importantes y dar una buena imagen, Rosemary siempre acababa metiendo la pata ( tropezaba y se caía, no sabía qué decir, se manchaba la ropa, etc...). El sentimiento de inferioridad que poco a poco iba desarrollando dentro de sí y la decepción en los ojos de su padre hicieron que Rosemary comenzara a comportarse como una persona iracunda y llena de amargura, y sus accesos de ira empezaron a ser cada vez más frecuentes a pesar de lo divertida y bondadosa que era según su hermana Eunice, así como también los berrinches y pataletas, cuya frecuencia acabó siendo diaria.       A los veinte años, Rosemary comenzó a escaparse por las noches de su casa y a vagabundear por ahí en busca de chicos con los que poder sentirse querida y admirada, y eso empezó a ser un problema para Kennedy padre, ya que un embarazo fuera del matrimonio podía suponer el declive de la gran carrera política que él planeaba para sus vástagos varones. Decidido a acabar con la amenaza de un escándalo por parte de su díscola hija, Joe Kennedy, el dictatorial patriarca de la familia, decidió de forma unilateral (nunca consultaba nada con su mujer, para qué...) someterla a una lobotomía, operación carnicera que entonces estaba de moda y que se usaba de forma irresponsable e indiscriminada para someter a los enfermos mentales, a las personas con deficiencias mentales, y a todos aquellos que por la razón que fuera no podían ser controlados por sus familias.       Así pues, Rosemary fue lobotomizada, y lo fue de una manera tan salvaje que la enfermera que asistió a su "operación" dimitió acto seguido, y a ella, a Rosemary, la dejaron incapacitada para las tareas más básicas de la vida. Salió de la operación sin poder hacer nada por sí misma, y así se quedó para el resto de sus días. El resultado fue tan vergonzoso que Joe, el patriarca, decidió que Rosemary tenía que desaparecer de los álbumes de fotos de  la familia en particular y de la existencia de ésta en general, y a partir de ahí comenzó a ser recluida en conventos y en instituciones privadas en los que la cuidaban al mismo tiempo que la ayudaban a ser invisible para el mundo. Los Kenendy se inventaron mil historias para justificar la desaparición de Rosemary (que era institutriz en Wisconsin, que tenía meningitis, etc...) y todas ellas igual de falsas y malolientes. Sin embargo, como en esta vida la verdad siempre acaba saliendo a la luz, el 5 de Octubre de 1975 Rosemary se escapó del convento en el que estaba recluida, y un reportero de la CBS, Peter Nolan, la descubrió vagando por las calles con la mirada perdida y el andar tambaleante. A partir de ahí, las preguntas empezaron a sucederse, y poco a poco empezó a saberse la verdad: que los Kennedy habían condenado a una de sus hijas a vivir como un vegetal toda su vida y que la habían escondido para ocultar su vergüenza al mundo.     Rosemary Kennedy murió el 7 de Enero de 2005 en el Memorial Hospital de Wisconsin a unos diez kilómetros del convento en el que pasó la mayor parte de su vida, y su madre, Rose Kennedy, impasible espectadora de la injusticia cometida contra su propia hija, dijo al final de sus días en un libro de memorias que publicó, que la lobotomía acabó con todo lo que su hija tenía de humano y que probablemente todas las desgracias que después comenzaron a ocurrir a la familia pudieron haber tenido su explicación en la gran crueldad cometida con Rosemary.     Rosemary fue una chica con ciertos problemas que nadie supo o quiso tratar debidamente y que acabó siendo el desecho de su propia familia, esa que luego andaba dando grandes discursos morales y mostrándose al mundo como un clan unido y lleno de rectitud e integridad.     Yo creo sinceramente que la maldición de los Kennedy fue un castigo de la vida por que ésta nunca estuvo dispuesta a permitir que consiguieran lo que querían a costa de que un mimbro del grupo perdiera su humanidad y su libertad. Espero que algún día Rosemary sea recordada con esa dignidad que su hermana pequeña dijo que poseía y que de verdad se haga justicia con ella, al igual que con toda esa gente que fue privada de su humanidad por gente egoísta que solo quería quitarse de encima lo que le molestaba . Lo espero de verdad...
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