Revista Diario

Saborear la vida

Publicado el 01 abril 2012 por Internautabipolar

La mayoría de nosotros pensamos demasiado en el futuro. Planeamos nuestro próximo viaje, nuestro próximo ascenso, nuestra siguiente cita… y a menudo la corriente del futuro nos arrastra tan deprisa que descuidamos el presente. Estamos tan ensimismados planeando el mañana que no aprovechamos lo que nos está pasando hoy, y así, viviendo en el futuro, perdemos las oportunidades que nos ofrece cada día la vida. Pero puede pasar que, transcurridos los años, si pensamos en nuestra existencia, comprobemos asombrados que ha pasado sin darnos cuenta.
La inconsciencia domina gran parte de nuestra actividad cotidiana; actuamos y vivimos de forma automática, sin pensar demasiado en lo que hacemos y si ser conscientes de nuestros estados emocionales, especialmente cuando son positivos.

presente

presente

Las filosofías orientales hace tiempo que hablan de la importancia de vivir en el aquí y en el ahora, de conectar con el presente. Según el budismo, la insatisfacción que sentimos las personas nace del anhelo o del ansia por lo que ha de llegar. Por eso, nos enseña a desarrollar la atención y la conciencia para conectarnos con el presente a través de técnicas de respiración y relajación como el yoga o la meditación. Sin embargo en las sociedades modernas y tecnológicas aún no hemos sido capaces de descubrir el valor de vivir el presente y de disfrutarlo. Es hora de que comencemos a hacerlo.

Fred B. Bryant y Joseph Veroff son dos investigadores de la universidad de Loyola (Estados Unidos) que han propuesto un nuevo concepto muy relacionado con la propuesta de vivir el momento: el saboreo. Ellos destacan la necesidad de recuperar el valor perdido del presente y nos invitan a saborear o disfrutar de los buenos momentos que vivimos, aprendiendo a ser más conscientes de ellos. La clave del saboreo reside en aprender a focalizar nuestra atención hacia la experiencia cotidiana del presente.
Si aprendemos a tomar conciencia del placer que significa vivir cada día de las situaciones positivas que experimentamos, nuestra existencia será más plena y satisfactoria. El saboreo nos permite descubrir en el corazón la alegría de cada instante, exprimir el presente y aprovecharlo al máximo. El saboreo nos invita a disfrutar no de mañana ni del año que viene sino de hoy. Nos llama a valorar la plenitud de la vida aquí y ahora, y nos recuerda la importancia de hacernos conscientes de los estados mentales y emocionales del presente.

Es probable que la predisposición para saborear habitualmente los buenos momentos de la vida sea una característica de personalidad bastante estable.

meditación

meditación

es posible aumentar nuestra capacidad para el saboreo utilizando una serie de técnicas de muy fácil aplicación.

  • Compartir la experiencia con los demás.Participar de nuestros buenos momentos con los demás permitirá que tomemos conciencia de ellos y los hagamos perdurar. Por eso conviene encontrar personas con las que compartir el momento o las que podamos contarles las experiencias vividas.
  • Recordar la experiencia. Podemos tomar fotografías mentales del momento para recrearnos más tarde en su recuerdo, pero también es una gran idea usar una cámara fotográfica que nos permita rememorar la situación cuando queramos y enseñar las fotografías a otras personas.
  • Elogiarse a uno mismo. No debemos temer mostrarnos orgullosos de nuestras propias vivencias. Hemos de aprender a reconocer nuestros logros sin pudor y no escatimar elogios hacia las cosas que hemos logrado.

  • Agudizar nuestros sentidos. Centrémonos en escoger determinados aspectos de la experiencia vivida y realcémoslos. Para aprovechar en todo su potencial el momento que experimentamos, es necesario escoger ciertas vivencias o emociones y descartar otras. En el saboreo, los detalles adquieren vital importancia. Si, por el contrario, queremos abarcarlo todo, nuestra atención se difumina y perdemos conciencia.
  • Ensimismarse. Debemos aprender a concentrarnos profundamente en la actividad que llevamos a cabo, dejar que esta nos envuelva y nos absorba por completo. Tratar de no pensar en nada, solo en disfrutar plenamente del momento y fluir.
  • La próxima vez que te suceda algo bueno, detente por un instante y permite que te invada el momento, tómate tu tiempo para disfrutar de lo que te está ocurriendo, sin tener distracciones ni pensamientos que te perturben. Aprende a identificar cuáles son tus sentimientos y emociones dejando que fluyan y emerjan a la superficie.
    Comparte cada momento con quienes te rodean, no tengas miedo de mostrar tu orgullo y tu ilusión: rememora la experiencia, tantas veces como quieras, y sumérgete de lleno en cada detalle vivido.

    Una cena romántica con tú pareja, un regalo recibido por sorpresa, una carta de un amigo lejano, un encuentro inesperado en la calle… Cada día nos ocurren situaciones especiales y muchas veces estamos tan centrados en aquello que debería llegar mañana que somos incapaces de disfrutar de lo que vivimos. Si aprendemos a saborear estos buenos momentos, a empaparnos y a tomar plena conciencia de ellos, habremos dado un gran paso hacia la vida plena y feliz. Las personas que son capaces de aprender a disfrutar y saborear los pequeños momentos de placer que ofrece la vida son definitivamente más felices y se sienten mucho más satisfechas, son más optimistas y tienen menos tendencia a sentirse deprimidas. Ahora está en nuestras manos convertir el saboreo en un hábito.


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