Se puso delante del televisor y le preguntó al hombre del tiempo, pero éste tampoco le respondió.
Sus padres al verlo tan triste, decidieron darle una sorpresa y llevarle al cine a ver aquella película que tantas ganas tenía de ver.
Sacó su hucha en forma de pelota de fútbol y abrió la tapa que dejaba escapar las monedas.
Ahora entendía a su madre cuando decía que estaban en la cuesta de Enero, le había costado un montón poder ahorrar para comprarse aquel cubo enorme de palomitas que tantas ganas tenía.
Por fin sentado en la butaca aparecieron los números que daban comienzo a la película.