Revista Diario

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Publicado el 25 abril 2015 por Rizosa
Cada vez que un amigo o una persona que quiero cumple años, le dedico un post o un texto bonito en fareborn o aunque sea un tuit especal en twitter. Lo hago porque sí, porque me sale, porque sé que soy una rancia normalmente y que me cuesta mucho expresar mis sentimientos, así que utilizo como excusa los cumpleaños para decir lo que siento. 
También suelo organizar y participar en fiestas sorpresa o en las cenas que organizan los novios de mis amigas para sorprenderlas, compro regalos a todos siempre que puedo (a veces estoy pelá y no puedo, pero si tengo pasta me gusta regalar) y, en definitiva, intento hacer del cumpleaños de los míos un día especial. Me gusta celebrar, sea lo que sea, y creo que un cumpleaños es un gran motivo.
Y os prometo que no es nada egoísta, ni lo hago esperando nada a cambio. Si quiero a alguien, lo quiero y ya. Lo que no os voy a negar es que siempre, en secreto e intentando que nadie lo notara, he deseado que los demás hicieran algo similar por mí. Levantarme el día de mi cumpleaños sin saber que mis amigos llevan un mes preparándome una fiesta. Entrar en blogger y encontrarme algún post bonito para mí. Leer en fareborn algo más de dos líneas de conocidos felicitándome. No sé, lo que quiero decir es que me gustaría que (aunque para vosotros sea una chorrada) mi cumpleaños le importara a alguien igual que me importa a mí.
Hace un par de años mi amigo Omar me dedicó un post  el 25 de abril y casi me hago pis de la emoción, tonta que es una. Aunque me llamara cabezota :P No he sabido agradecérselo, seguro, porque ya os digo que normalmente soy una rancia, pero se lo agradezco mucho. 
Y bueno, que me enrollo. Como una se hace mayor y ha aprendido que no hay que esperar nada de nadie porque la única persona que podrá hacerte feliz  eres tú mismo... pues ale, hoy soy yo la que me dedico un pedazo de post de cumpleaños. Porque desde el 25 de abril de 2014 al 25 de abril de 2015 lo he petado muy, muy fuerte. Veréis.
-He pasado de ser una parada más a tener trabajo. Y un trabajo que me gusta mucho, encima. Que no es estable ni tengo sueldazo ni voy a conseguir jubilarme, pero creo que lo hago bien y me hace sentirme chachins.
-Cumplí 33 años viviendo en casa de mis padres, con toda mi vida concentrada dentro de 8 metros cuadrados, y este año cumplo 34 en mi propia casa. Bueno, en la casa de Nicolás, pero él nos permite al ovejo y a mí vivir en ella.
-Hablando de Nicolás, os lo presento a los que aún no lo conozcáis. Es mi nuevo gato :D  Lo abandonaron en una caja de cartón bajo la lluvia y claro, se me rompió el corazón. Tiene una herida en el cuello de una pelea con otro animal, pero poco a poco lo estamos curando a base de mimos y jamón york.
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Nico tiene cuenta en Twitter, por si queréis ir a saludar. Pero es un impertinente, aviso.
- Este ha sido el año en que me cansé de la melena y decidí cortar por lo sano. De manera literal. Ya está bien de escudarme en las lanas para tapar mis inseguridades. Yo soy guapa con el pelo largo, corto, en coleta o calva. 
34  -He conseguido que mi novio no me mande a paseo. Y parece que me sigue queriendo y todo.
-He caminado más en unos meses que los últimos 5 años juntos.
-HE IDO A CUENCA. Y HE VUELTO.
-No he perdido la sonrisa. Bueno, alguna vez sí, pero poco rato.
-He conseguido ser constante con el blog, aunque haya habido momentos en los que no sabía si seguir.
-He visto nacer arrugas nuevas en mi rostro y, lejos de entristecerme, me he sentido muy madura y muy interesante.
-He pasado página definitivamente con las amistades superficiales que no me aportaban nada más que inrritasioneh y me he empezado a centrar sólo en las buenas de verdad.
- He aprendido muchas cosas, todas muy útiles. A pasar la ITV sola, a utilizar un percutor como una mujer de mi era, a cocinar (más o menos), a darle antibióticos y curarle las heridas a un gato y fabricarle un collar isabelino casero, a matar dragones en el Dragon Age, a montar un cuadro de Ikea, a cantar en alemán una canción de chupitos y Cartojal, a hacer de guía en pueblos perdidos de la Andalucía Profunda, a darle clase a un montón de niños porculeros sin matar a nadie, a tener plantas, a tragarme mi orgullo cuando es necesario, a dejar de ver mi culo gordo y feo y pasar a verlo gordo y bonito, a serle infiel a los Moncherises con los Conguitos sin tener cargo de conciencia, etc.
¿Veis? Molo muy fuerte. Y hoy, aunque no tenga fiesta ni vaya a celebrar nada de una forma especial, me siento bien.  Ya me pondré un copazo yo luego, si eso.
Felices 34, Rizos.

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