
Un vaso de aguapedía, aquel sediento,en una esquina.Pero la fuentemanaba en sus espaldas,cerca, muy cerca...Yo le mirabacon ojos extrañadosy no entendía.Y es que su sedno precisaba el aguade la fontana.Era su alma,espíritu sediento,el que clamaba.Eran sus ojos,buscando entre las sombras,alguna luz.Pedía el hombreel pan de la palabray unas caricias.Pedía el almatan solo una sonrisaque nadie daba.Me conmovióla escena, no lo dudes,y hasta lloré.Rafael Sánchez Ortega ©29/10/20Es una escena irreal de una persona pidiendo un vaso para calmar la sed del alma y un espectador, (en este caso el poeta), que ve esta escena y se conmueve al darse cuenta de que lo que pide no es el líquido para mitigar la sed del cuerpo sino la palabra y la caricia de sentirse una persona si alguien le escucha y le contesta.
