6 cosas que nos enseñan los MOOCs

Publicado el 22 abril 2013 por Javier Díaz Sánchez @javierdisan
Tiempo estimado de lectura: 2 minutos

A pesar del gran impacto mediático de los MOOCs, la mayoría de estas experiencias de aprendizaje han supuesto escasa o nula innovación en lo que se refiere a aspectos metodológicos. Digo la mayoría porque bajo el término MOOC se esconden dos enfoques bien distintos como explicaré a continuación. Por un lado tenemos aquellos cursos diseñados para que los alumnos fagociten determinados contenidos elaborados previamente y realicen actividades que bien pueden ser de carácter individual o colectivas. Este formato de curso es conocido como xMOOC. Hasta aquí nada nuevo que no se viniese haciendo desde hace tiempo en la modalidad eLearning. En el lado opuesto encontramos aquellos cursos que parten de una concepción del aprendizaje que toma como eje central el intercambio de conocimientos y experiencias entre los participantes. Estaríamos hablando de los cMOOC, es decir, experiencias de aprendizaje concebidas desde un enfoque conectivista como el que defienden autores como George Siemens y Stephen Downes, entre otros. Por tanto, las diferencias metodológicas entre ambas propuestas son más que evidentes ya que en el modelo xMOOC no se exprime el carácter colectivo y social del aprendizaje que es precisamente la esencia y razón de ser de los cMOOC.

Pero centrémonos en los xMOOCs, el formato más generalizado que ha logrado extenderse como la pólvora gracias al carácter abierto y gratuito de estos cursos, a las temáticas de corte vanguardista en las que se apoyan y a las instituciones de prestigio que los avalan. Bajo mi punto de vista, algunos rasgos que han contribuido a su rápida difusión son los que vemos a continuación:

1. Uso de una tecnología transparente y sencilla
Un buen ejercicio mental para entender de qué estoy hablando es pensar en los primeros LMS empleados en el sector eLearning. El esnobismo tecnológico de la industria en los primeros tiempos nos llevó a desarrollar soluciones demasiados complejas para el usuario final, en parte debido a que en esta fase tan incipiente se estaba experimentando con la tecnología y en parte porque se pensaba que “cuantos más extras mejor”. Y problemas como los que vemos más abajo no tardaron en aparecer:

  • Plataformas que requerían de un ancho de banda superior al que poseían la mayor parte de los usuarios.
  • Entornos tecnológicos poco intuitivos que dispersaban la atención del alumno.
  • Necesidad de instalar plug-ins para que el sistema funcionase correctamente.
  • Limitaciones en el número de usuarios que podían conectarse simultáneamente.
  • Contenidos escasamente motivantes basados en texto e imagen fija. ¿Streaming? Por aquellos entonces esta tecnología no estaba suficientemente optimizada y por tanto los elementos multimedia eran muy limitados.

Actualmente, los MOOCs se apoyan en entornos tecnológicos basados en la sencillez. No quiero decir con esto que la tecnología que utilicen sea simple sino que su apariencia para el usuario final es sencilla, clara y sin ambages.

2. Si puedes explicar algo en vídeo no utilices texto
Podemos observar que la mayor parte de los xMOOCs se estructuran en torno a una serie de clases magistrales grabadas en un pseudodirecto. En estas grabaciones se prescinde de cualquier elemento visual accesorio y las explicaciones del profesor se alternan únicamente con ciertas demostraciones prácticas o recursos complementarios para reforzar el contenido. A pesar de que el resultado es un producto audiovisual de producción “amateur” podremos encontrar vídeos muy interesantes dependiendo de la capacidad pedagógica del docente.

3. Si es breve dos veces bueno
La duración de los vídeos no es una cuestión baladí y de hecho la gran mayoría de ellos no exceden de los 10 minutos. Para que ésto sea así cada vídeo desarrolla habitualmente un único concepto por lo que estas unidades mínimas de conocimiento terminan conformando una estructura escalable muy interesante.

4. Evaluación entre pares
Otra cosa que podemos observar en los MOOCs son formas de evaluación alternativas poco utilizadas hasta el momento en el ámbito del elearning. Hablamos, por ejemplo, de la evaluación entre pares. Este modelo de evaluación orientado al aprendizaje resulta especialmente adecuado en determinados contextos y los resultados logrados hasta el momento así lo demuestran. Por ejemplo, cuando un grupo de personas puntúa al resto de compañeros sobre una base de criterios relevantes se consigue, entre otras cosas, estimular el pensamiento reflexivo además de promover la colaboración y cooperación tan necesarias en estas experiencias de aprendizaje.

5. La diversidad como valor añadido
A pesar de que los xMOOCs no centran su estrategia en la construcción colectiva de conocimiento, estos cursos permiten la confluencia de personas de muy distinto perfil y procedencia en un mismo espacio virtual, y en torno a una temática común. Esta diversidad cultural podría ser una de las grandes ventajas de este modelo pero cabe plantearse hasta qué punto se produce una auténtica trasferencia de conocimientos entre los participantes.

A partir de mi experiencia profesional a lo largo de estos años me atrevería a decir que la mayor parte de los alumnos siguen mostrando, aún hoy en día, comportamientos típicamente individualistas en su proceso de aprendizaje. La falta de hábito, la escasa disponibilidad de tiempo, la propia barrera idiomática, etc. pueden ser algunos de los motivos tras los que se esconde la falta de participación en las actividades colectivas propuestas en los MOOCs. Pero podemos valorar otro dato aún más significativo: aproximadamente solo el 10% de los alumnos logran finalizar con éxito (este tema bien merecería otro post).

6. El tamaño sí importa

No hablamos de decenas o cientos sino de miles de alumnos. Ante tal magnitud, este modelo de enseñanza en línea está incorporando nuevas reglas del juego que afectan al rol de formador, a las herramientas de comunicación utilizadas, a los métodos de evaluación, etc. Además resulta evidente que con este volumen de alumnos la personalización de estas experiencias de aprendizaje no está al alcance del formador por lo que la tecnología se vislumbra como el aspecto que permitirá impactar en el alumno para cubrir ésta y otras carencias. En este sentido me atrevería a decir que  la gamificación y las analíticas de aprendizaje podrían encontrar aquí un interesante campo de aplicación ¿qué opinas?

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