Revista Talentos

8 apellidos vascos de “soca-rel”

Publicado el 17 marzo 2014 por Miguel Angel Requejo Alfageme @MiguelARAlfagem

Estaba viendo la película, riéndome con las escenas y escuchando las carcajadas del resto de espectadores cuando de pronto la historia con mayúsculas se me vino encima y cesé en mi regocijo. Durante unos minutos me quedé como traspuesto. Y volvió a mí una sensación que en los últimos tiempos no ha parado de crecer.Una sensación que se presentó un día, cuando, ya en democracia, surgieron fuerzas políticas nacionalistas con un planteamiento rupturista hacia España. Hasta ese  momento, con la Dictadura, estos anhelos nacionalistas estaban larvados. Inexistentes. Y la lucha criminal de ETA era la excusa perfecta para que siguieran larvados. Al despertar con las libertades, como no podía ser de otra manera, causaron una reacción. Una reacción, más o menos de la misma fuerza y de sentido opuesto. A partir de ese momento mi sensación de que este asunto no se ha tomado en serio por parte del los españoles procedentes del resto de España, incluidos los residentes y vecinos en estas dos autonomías históricas, le pese a quien le pese, lo de históricas, digo, no ha parado de crecer.Allí estábamos, riéndonos con una película divertida, llena de topicazos, a ratos muy ocurrente, y ambientada en una zona del país en la que han muerto asesinados concejales elegidos democráticamente. Y no hace ni siglos, ni muchos años. Antes de ayer, como quien dice.Podría decirse que nos reímos porque la situación está resuelta. Pero no es así. Las muertes han cesado, es cierto, pero el problema independentista sigue más vivo que nunca. Para muestra dos botones.Uno. En el mismo País Vasco, las instituciones están casi llenas de representantes políticos elegidos democráticamente que tienen como objetivo primordial y nítido la independencia de Euskalerria y que piensan muy claramente que la lucha de ETA no fue una lucha criminal.Dos. Recién salidas del horno unas declaraciones de Artur Mas en el sentido de que no descarta una declaración unilateral de independencia por parte de Catalunya, del Estado Español.¿Eso da risa?Podría decirse que nos reímos porque el problema está ahí pero que los representantes políticos españoles tienen la solución y están encarando el asunto con acierto y sentido común. ¿A cualo?Precisamente son estos políticos incapaces, sin ideas, inoperantes, refugiados cual avestruz cabeza enterrada en su “no” permanente, los que hacen crecer en la población la despreocupación y la valoración incorrecta de lo que supone tener dentro del propio país a unos millones de compatriotas que no quieren serlo. Esto viene a ser como si en una familia un hijo con ansias de independizarse es desautorizado por el padre y éste dirigiéndose al resto de la familia les cuenta: Tranquilos, no sabe lo que dice, está en la adolescencia. Y resulta que el hijo tiene más de mil años.¿Eso da risa?Podría decirse que hemos hecho un ejercicio voluntario de olvido y ya no recordamos los terribles años, cercanísimos de la desmembración de Yugoeslavia, del calentito y crujiente de Crimea, para no caer en la cuenta de que un día de estos te puedes levantar y encontrar que tu país está saliendo en todos los noticieros del mundo por algo similar.¿Eso da risa?Resumiendo, la película trata en clave de humor un asunto peliagudo y doloroso y tiene todo el derecho del mundo. Lo que no sé es si los espectadores son todos conscientes de dónde puede ir a parar tanta risa.No quiero amargarle a nadie la película pero creo que a los ciudadanos españoles del resto del Estado Español ya les ha llegado la hora de tomarse en serio y con respeto a aquellos que tienen ocho apellidos vascos de “soca-rel”. Y obligar con sus votos a los incompetentes políticos que tenemos en Madrid a encontrar una solución…que nos haga reír y no llorar.

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