Revista Talentos
Otra vez me ha clavado uno de sus silencios. Además de sus palabras, ahora mide también los silencios, que salen disparados de su boca milimétricos, contundentes, rotundos y precisos como la bala de un sicario. El último lo llevo clavado en el cuello, sutilmente oculto bajo el medallón de plata.
