Revista Talentos
Mientras subía al desván, despacio, dibujaba círculos con aquellos dedos en la baranda de la escalera de caracol. Tenía miedo de llegar y seguir sin recibir los abrazos que tanto reclamó a su hermano pequeño. Quizá, ahora, tras cortar sus manos, se lo pensaría dos veces antes de negarle nada.
