Revista Talentos
Catalino Mustieles era un tipo muy insensato. Tan insensato que, haciendo caso omiso al dicho, cuando le regalaron un caballo examinó su dentadura. A partir de entonces su imprudencia trastocó en desfachatez; ahora exhibe orgulloso, como si de un importante trofeo se tratara, el muñón que remata su brazo izquierdo.
