Revista Talentos
Incomprensiblemente desesperada imaginaste el futuro junto a mí como un paraíso placentero y sin fisuras. Posteriormente sucedieron interminables episodios violentamente reprobables que convirtieron nuestra cotidiana convivencia en un aborrecible infierno. Como consecuencia acabé resultando un despreciable maltratador completamente poseído de sádicas tendencias. Y encima un repelente redicho del lenguaje. Desesperante.
