Pero,¿se puede dimitir como madre? ¿Dónde se presenta tu carta de dimisión?
Anoche me hacía esas preguntas, yo a mí misma, a sabiendas de la respuesta. A sabiendas de la realidad. O sea, dimitir no puedes ha sido tu elección es uno de los pocos trabajos indefinidos que existen hoy por hoy, para mi madre yo sigo siendo ....., je je je, ni de broma lo pongo por aquí, que luego a alguno se le puede ocurrir la gracia de llamarme así.
Además, nunca dimito de mis tareas. Soy muy cabezota y si quiero una cosas más tarde o más temprano la consigo. Y si has luchado por algo que deseabas luego no vas a tirar la toalla,¿no?
Sin contar que luego miras a tu hijo y te sonríe o te pone caritas y rompes tu carta de dimisión,¿me equivoco? Igual cuando tenga 15 años diré ¿por qué no la firme?
¿Por qué mis ansias de dimitir ayer?
El domingo me encontraba algo mejor y pensábamos salir a pasear. Je je je, pues le sube fiebre al piojo. Por la mañana sólo unas décimas pero por la tarde subió más y más. Mimitos, sólo quería mimitos y estar en brazos. Sólo decía mamááááááá. Acurrucadito a su Coco, Pocoyó, alguna vez he comentado que ya son tan íntimos que el Cococó lo ha reducido a Coco.
Cuando conseguimos que le bajara la fiebre nos fuimos a dormir. Y empezó la peregrinación. Desde la cama escuchaba Mamááááá, me levantaba, me acercaba a su habitación y estaba dormidito. Entonces me acordé de Yaneth, My Points of View, que hace unas semanas hablaba sobre lo que dicen los bebés mientras duermen, el mío me sigue llamando,jejejeje. Y claro, te levantas una y otra vez, no vas a hacer como Pedro y el lobo porque cuando decidas que sigue soñando te estará llamando de verdad.
Así que ayer estaba hecha trizas. ¡¡¡¡Me vi en el espejo y no me reconocí!!!! Y claro, tú has pasado mala noche, él se ha levantado como una rosa y lo has dejado en casita. Corre por aquí, corre por allá. Un mamááá por aquí, un mamááááá por allá. Por la tarde ya no puedes más. Al menos yo ya no podía con mi alma.
Sueña con la hora de que se vaya a la cama y tú puedas descansar. Yo lo hacía. Y él decide que no tiene sueño. Lo dejas en su cama bailando al ritmo de la música de Serrat versionada para nanas.Desistes, lo llevas al salón. Se sube al sillón. Se baja del sillón. Se sube al sillón...
¿Si me tomo un chupito de apiretal me dará energías? me pregunto. Lo dudo. A mí seguro que me da sueño.
Sueño. Morfeo lo visita cerca de las 12. El padre lo deja en la cama y nosotros huimos en silencio a la nuestra. Derrotados...