Angustiado, miré al cielo y vi un centenar de mis congéneres volando. Recordé el maldito refrán y comprendí que era el fin de mi libertad.
Me tenía atrapado en sus manos. Mis alas estaban inmovilizadas entre sus dedos. El corazón me latía desbocado, como queriendo escapar por mi pico tembloroso.
Angustiado, miré al cielo y vi un centenar de mis congéneres volando. Recordé el maldito refrán y comprendí que era el fin de mi libertad.
Angustiado, miré al cielo y vi un centenar de mis congéneres volando. Recordé el maldito refrán y comprendí que era el fin de mi libertad.