Revista Talentos
Los chicos no lloran. Se lo grabó su padre a fuego. Aguanta sin pestañear los golpes y, cuando se cansan, se levanta con la mirada desafiante y les ve marchar. Se arregla el pelo, vuelve a ponerse brillo en los labios y guarda los cañones. Mañana volverán y él... resistirá.
