Apagados los focos, se vuelven a encontrar tras el grueso telón morado. Ella se adhiere a la suela de sus zapatos y regresan juntos a casa, bailando entre las luces de la ciudad.
Asombrados, sin pestañear, son testigos de lo inimaginable, de lo imposible. Los primeros aplausos rompen el hechizo.
Apagados los focos, se vuelven a encontrar tras el grueso telón morado. Ella se adhiere a la suela de sus zapatos y regresan juntos a casa, bailando entre las luces de la ciudad.
Apagados los focos, se vuelven a encontrar tras el grueso telón morado. Ella se adhiere a la suela de sus zapatos y regresan juntos a casa, bailando entre las luces de la ciudad.