Publicado el 14 noviembre 2015 por 50palabras
@50palabras_
—¡Despierta! —gritaba desconsolado, mientras le golpeaba el pecho. Ella, con la mirada perdida y baba en la comisura de la boca no lograba hilar palabras. Simón tomó la jeringuilla y la lanzó contra la pared. —Lo dijiste y lo cumpliste —le dijo mientras levantaba el cuerpo lacio— ¡Adiós, mi amor!