Revista Talentos

Amadeus

Publicado el 10 abril 2018 por 50palabras @50palabras_
Debido a la infernal tormenta de nieve, nadie se atrevió a ir al cementerio. El cortejo fúnebre lo formaron los enterradores y un perrito blanco. Mientras inhumaban a aquel difunto cuya música ya se expandía por las avenidas de la eternidad, el silbido del viento sonaba como un estremecedor réquiem.
Escrito por Enrique Angulo - Twitter

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