Revista Talentos
Él era el oscuro cruzado de una novela de caballería mediocre. Ella, la atrevida meretriz de un culebrón de escaso valor literario. Se hacían arrumacos todo el día al fondo del estante de los libros que nadie busca, mientras agradecían la exquisita erudición de los lectores que frecuentaban la biblioteca.
