Revista Talentos
"Estamos a salvo", le dijo Karl Rossmann a su familia mientras, desde el barco donde iban, miraban la Estatua de la Libertad, inmersa en la neblina del amanecer. Luego, sacó de un bolsillo la odiada estrella amarilla con la palabra judío escrita en su centro y la arrojó al océano.
