Disfrutaban recordando aquel primer encuentro como prodigio estadístico: el viaje del dardo de Cupido entre dos continentes. Después, se amaron.
Revista Talentos
Ella dio el primer paso. Él reaccionó como un velocista catapultándose sobre los tacos de salida. Contuvo su ímpetu por inseguridad. Después, instinto y corazón crearon un protocolo de amor.
Disfrutaban recordando aquel primer encuentro como prodigio estadístico: el viaje del dardo de Cupido entre dos continentes. Después, se amaron.
Disfrutaban recordando aquel primer encuentro como prodigio estadístico: el viaje del dardo de Cupido entre dos continentes. Después, se amaron.
