Con paso firme se dirigió al puerto, tomó la barca de Pedro, se soltó la coleta y, decidido, empujó con su pie descalzo. Sin volver la vista, se adentró en el lago.
Joshua, desde una esquina, observaba ciudad engalanada, luces, gente deambulando cargada de paquetes, ilusiones y, quizás, buenos propósitos.
Con paso firme se dirigió al puerto, tomó la barca de Pedro, se soltó la coleta y, decidido, empujó con su pie descalzo. Sin volver la vista, se adentró en el lago.
Con paso firme se dirigió al puerto, tomó la barca de Pedro, se soltó la coleta y, decidido, empujó con su pie descalzo. Sin volver la vista, se adentró en el lago.