Y como os estaba contando, por la mañana, fui a la administración de loterías a consultar el boleto, y comprobé que solo fue un sueño y que no me había tocado ni el reintegro. Pero salí sonriendo al recordar las imaginarias caras de satisfacción que tenían los empleados a los que "contraté". Y como dije antes, si está en nuestras manos, ¡¡hagámoslo, ayudémonos, a superar esto!! Que cuando lleguen los "bolicheros" con el pijama de madera, no nos despidan con un bucólico "después de muerto, sigue siendo un hijo de puta".
Y es que hay que arremangarse y arrimar el hombro, en la medida de nuestras posibilidades, de lo contrario, puede terminar en cualquier cosa. Bueno amigos, hoy os he dado la "tabarra", pero es que con dinero ¡¡se pueden hacer tantas cosas!!, perdón por la paliza y gracias por seguir ahí.