Hace unos años hablando con un amigo que había pasado una depresión bastante larga, me explicó lo siguiente: "Somos como un barquito que está navegando en círculos dentro de un remolino, mientras el motor funciona, nos mantenemos a flote, si el motor se detiene somos engullidos por el torbellino y es muy difícil volver a navegar"
-"Debemos hacer, lo que debemos hacer".