ASTRALIS, Antonio J. Bazalo

Publicado el 13 octubre 2012 por Lasabiduriadeloslibros @sabiduria_libro


Este libro, lo he leído por pura coincidencia. EL libro lo descubrí en el Sorteo Express de perdidas entre páginas. El libro me llamó la atención por la sinopsis. Me pareció muy interesante, y me dispuse a comprarlo. Vi, que solo se vendía en Amazon (no puedo comprar en Amazon, porque no tengo tarjeta de crédito, y es el único método de pago). Contacté con el autor, y se ofreció a enviármelo, así que ¡muchíiisimas gracias! :)

Antonio J. Bazalo (Málaga, 1981), ha sentido desde siempre una gran fascinación hacia las culturas antiguas, la astronomía y la tecnología, las cuales han marcado sin duda la historia de Astralis. Comenzó a recibir menciones por su talento como escritor desde que estaba en la escuela y prosiguió con su afición años después en un aula de escritores, a partir de la cual comenzó el proyecto Astralis. Su estilo, sin embargo, bebe más del cine que de la literatura, y de hecho la historia de Alicia comenzó como guión de cine y no como novela. La influencia de directores como Hayao Miyazaki se deja sentir en cada uno de los personajes de este gran relato de aventuras, traiciones, amores platónicos y profundas verdades.

En la actualidad compagina su trabajo como creativo y formador en una de las empresas de tecnología más importantes del mundo con su afición a la escritura y a la fotografía. Su decidida apuesta por el mercado digital es toda una declaración de intenciones, en consonancia con los valores que defiende Alicia a lo largo de las casi 300 páginas que forman Astralis.

Alicia quiere ver las estrellas.

Su momento ha llegado. Si supera la última prueba impuesta por su maestro, él tendrá que cumplir la palabra dada años atrás y otorgarle lo que ella realmente desea: la libertad.

La sociedad secreta de los astrales, que acogió con recelo a la prometedora Alicia, vive ahora bajo la sombra de la conspiración que empieza a gestarse en su interior y que apunta directamente al mentor de la joven.

Maestro y alumna se verán separados y mientras él inicia un viaje en busca de la clave que le permita demostrar su inocencia, ella tratará de encontrar a sus verdaderos padres, sin sospechar que su búsqueda la llevará hasta el mayor secreto de los enigmáticos e inmortales señores de Columna de Asiria.
Personajes

Apartó la tela y se encontró frente a un artilugio sofisticado y desconocido para ella. Era un objeto cilídrico e irregular. El extremo que apuntaba a la ventana estaba formado por una lente, el otro lado acababa de forma de ángulo recto, con otra lente mucho más pequeña, del tamaño de un guisante. El artefacto descansaba sobre tres largas patas unidas al objeto por una plataforma con varias llaves y ruedas.
-¿Qué es eso? -preguntó Alicia.
-¿Qué va a ser? Un telescopio -contestó Émilienne, sorprendida por la poca cultura de la joven-. Me lo regaló mi padre cuando yo tenía más o menos tu edad. Fue a finales de los treinta, si no recuerdo mal, antes de irse a la guerra contra los alemanes.
-¿Y para qué sirve?
-Para ver las estrellas, ¿para qué sino? -La anciana estuvo tentada de preguntarle de cuál agujero subterráneo había salido, le resultaba incomprensible que una joven como Alicia no supiese algo tan elemental-. Por desgracia, ya no tengo bien la vista y no puedo usarlo.
Tranquila, éste es un trabajo sin horario. En la cocina hay un cazo con agua y en la despensa de arriba encontrarás varios tarros con hierbas. También hay pan, y en la nevera hay mantequilla y mermelada, prepárate lo que quieras. Después ven para que te vaya enseñando.
-Gracias, no tardaré -dijo Alicia, preguntándose cómo iba a hacer para preparar un desayuno sin..., trampas.
Con los ingredientes e la mano, Alicia encaró el siguiente paso: hervir agua. Vio varias llaves y una caja de cerillas, pero no veía relación. ¿Cómo hacían fuego los mortales? A ella y a su maestro les bastaba con hablar con el agua y pedir que hirviera, no entendía de la ignición por rozamiento del fósforo, ni de la combustión de ciertos gases.
Agradecimientos especiales:

A Santiago Morata, por creer sin nada a cambio y por su "praise" que lo demuestra.

A los locos que gastaron el dinero en la primera versión de Astralis y que ahora pretenden hacer lo mismo. ¿Crisis, cuál crisis?

A los editores y agentes que rechazaron esta novela sin haberla leído siquiera. En este mundo, uno se acaba enterando de todo.