
Yo sabía que algún día llegaría,
buscar en la nada, nada.
Parir la temible ausencia,
esa que vive en mi costado
mirando la ventana
vacía de afuera, sin sombras, ni soles.
Buscar en la nada, nada.
Te cuento a lo lejos que ganó Central,
menos mal,
rescate del alma para no morirme,
ganó central,
y la ciudad exuda algarabía en los rostros del mundo
y borra tus ojos y tu adiós
y pare por sus calles mendrugos de tu oscura alma,
que conforman la noche,
siendo encapotado dolor impío.
Ausencia oscura que de tanto no existir
se hace cielo cerrado que duele tanto como morir
sin poder respirar el propio dolor
y tu desprecio.
Ausencia oscura.
Rubén Callejas