Revista Literatura

Ayer sólo fue un instante.

Publicado el 03 julio 2012 por Marga @MdCala

Ayer sólo fue un instante.

Ella, una primera vez, quiso conservar -alargándolo imposible- el recuerdo del esplendor en la hierba adolescente, tal y como lo dibujara Kazan. Sin embargo, aquellos pocos momentos, casi instantes, estaban condenados a perder su irreal belleza, siendo vapuleados por la vulgaridad de lo cotidiano.

 

Él, artífice torpe de un reencuentro condenado en su origen, no supo y no pudo, aunque siempre quiso… Y así, rindió su deseo a la inevitabilidad de la obligación y dejó que una voz indebida hablara por él, ensuciando lo que nunca debió rozarse, tan siquiera.

 

Hoy sigue paseando las madrugadas, entre las letras que le son prohibidas, y acaso se pregunte -iluso- si algún día, en algún instante pintado de ayer, su suerte le otorgará el valor que le huyó cuando más falta le hacía.

 

Ella nunca dirá esa palabra que concluye los versos ni otra cualquiera, por más pedida, porque ya decidió años ha que nunca le regalaría letra alguna… Así sea y así quede expreso por siempre. Ayer sólo fue un instante… y casi nada.

 

Recuerdos…

Aquello era hermoso. ¿ Te acuerdas de como las flores nacían?
¿De cómo traía el ocaso su rojo clavel en la boca?
¿De un hombre que todas las tardes tocaba el violín a la puerta?
¿Del soñar cotidiano que daba sus llamas al alma en la sombra?

 

¿Te acuerdas de aquello? Aquello era hermoso.
Yo no sé si tú vuelves conmigo y conmigo lo evocas.
¡Tan alegre pasar, desgarrando el eterno momento,
pisoteando, sin verlas, las rosas!

 

Hay un instante que todo lo puede, que salta los días
y vive presente en el cielo dorado de nuestra memoria.

¿Por qué no ha de ser ese instante
el que ya para siempre te colme las horas?

¿Te acuerdas de aquello? Aquello era hermoso.
Todas las cosas que son, son hermosas
aunque sepamos de fijo que acaban y mueren un día,
que pasan rozando las vidas y nunca retornan.

 

¿Te acuerdas de aquello?
La juventud nos cantaba, nos canta, su canto de gloria.
Aquello era hermoso: pasar sin pensar, y soñar sin llegar,
aceptar sin jamás preguntar por la mano que dio la limosna.

 

Y yo te pregunto. Y acaso esta brisa que mueve la hierba
me da tu respuesta, me dice la oscura palabra que nunca se nombra.

 

De “Alegría” 1947

José Hierro.

 


Volver a la Portada de Logo Paperblog

Sobre el autor


Marga 1204 veces
compartido
ver su blog

El autor no ha compartido todavía su cuenta

Dossier Paperblog

Revistas