Revista Talentos
Mientras te espero arrodillado se entretejen efervescencias en mi sesera. Al fin sales al balcón, pero no exhalas gratas promesas de abrigo como solías. Me lanzas, sin esperarlo, la bravura de una ola que disuelve mis ilusiones y las transforma en una espesa niebla que trepa hasta ti para estrangularte.
