Revista Talentos
"Aquí está", expresó aliviado. De un tirón, extrajo la chaqueta de piel del guardarropa y se la puso. "Las gafas van perfecto", pensó el ladrón, mirándose sonriente en el espejo. Sólo dos casas más y su atuendo estaría completo. En el suelo, el cadáver del famoso rockero comenzaba a enfriarse.
