Revista Talentos

Bolivianadas monumentales (parte 2)

Publicado el 06 octubre 2017 por Perropuka

Bolivianadas monumentales (parte 2)
Ah, el valle no había sido solamente tierra de chicha y chicharrón, cual dice la embriagadora canción; sino que también cuna de mentes de febril imaginación. La resaca de aquellos días habíame impedido dar a conocer todo el arte vernacular que florece en estos pagos, hasta por debajo de las piedras. En estos meses, casualmente, se está promocionando a todo gas el eslogan de “Cochabamba, tierra de campeones”, sin que los conozca yo quiénes son esos abanderados de deportividad, pujanza y temple; resultando un auténtico milagro en la villa de las panzas relucientes y apetitos infatigables. Campeonísimos de todo, privilegiados de habitar esta “tierra bendita”, ya podemos también enorgullecernos de la estampa ‘escultural’ de nuestras estatuas y otros monumentos,que adornan innumerables plazas y avenidas para espanto del viajero cuerdo pero para plena satisfacción de los pobladores de este país de ensueño, el de las maravillas, la comarca del nunca jamás, que seguramente hubiera hecho de las delicias e inspirado a artistas tan dispares como El Bosco, Goya, George Grosz o James Ensor. Que no me creen, entonces; que estoy desfasado, que no me he enterado de las corrientes vanguardistas que asolan al mundo, que no sé apreciar la belleza en la fealdad, como apuntarían algunos; que soy un ignorante que merece unos palos, por no aplaudir esta desbordante creatividad, tal vez. Con todo, creo que involuntariamente me estoy convirtiendo en promocionador del turismo bizarro, de lo más exótico y aventurero, sólo apto para corazones sanos y estómagos fuertes. Que para todo hay mercado, aseguran los gurús del marketing. Como están las cosas, ha de ser verdad. Pasen y repasen las imágenes.
Bolivianadas monumentales (parte 2)
Fig 1.- monumento al héroe de la Guerra del Chaco, capitán Víctor Ustáriz, emplazado a pocas cuadras de mi residencia. Según he visto fotografías del mencionado militar, en ninguna se muestra que era chaparrito el hombre, de patitas cortas cual si fuera de mentiritas. Pero tal parece que el artista escultor no estaba en la labor de guardar las proporciones, ni mucho menos calcular la extensión de las extremidades, con unos brazos que a simple vista superan la longitud de las piernas. ¿o me falla la vista?
Bolivianadas monumentales (parte 2)
Fig 2- monumento al rosquete, la joya gastronómica de la ‘Perla del Valle’, Punata. Otra edificante muestra de desproporcionalidad que no necesita mayor comentario. No hay derecho a ridiculizar tan feamente a las graciosas cholitas del Valle Alto.
Bolivianadas monumentales (parte 2)
Fig. 3.- Tiquipaya: monumento a la chola valluna, la cual se distingue habitualmente por sus aires desenfadados y figura macanuda. Caracterizarla de una manera tan burda debería rondar el delito.
Bolivianadas monumentales (parte 2)
Fig 4.- Cliza: grueso y tosco homenaje al maíz que, por su pinta, parece invadido por la roya u otra plaga. ¿Y qué pintará la ridícula columnata de estilo grecorromano en un monumento costumbrista?
Bolivianadas monumentales (parte 2)
Fig 5.- Fuente de agua en la plaza principal de Cliza. Resulta todo un enigma el despliegue recargado de bueyes uncidos al yugo, caballos encabritados, hombres que parecen pisotear un león vencido y un par de musas desnudas que arañan el cielo. Todo el conjunto encajado con calzador en una fuente tan pequeña. Boquiabierto me he quedado ante tan fértil imaginación del artista que parece que se pasó de dos copas, de chicha, por supuesto.
Bolivianadas monumentales (parte 2)
Fig 6.- Monumento al soldado desconocido en la plaza cívica de Cliza. Los cliceños, definitivamente, se llevan la flor de la exuberancia en cuanto a la exaltación de lo grotesco. De lo contrario, qué otra reacción puede despertar esta estatua que semeja la versión valluna del combatiente caído que inmortalizó la cámara del célebre Korda. Ni un aprendiz de escultura se hubiera atrevido a perpetrar semejante engendro. 
Bolivianadas monumentales (parte 2)
Fig. 7.- Como broche de oro, nada mejor que ilustrar el desbordante folclorismo de nuestro paisito, con este gigantesco mamotreto de hormigón que imita la figura de un charango. No sólo habíamos tenido cristos y vírgenes descomunales, sino también monstruosos instrumentos con que dar el cante al mundo. Envidiadnos. 

Volver a la Portada de Logo Paperblog

Sobre el autor


Perropuka 231 veces
compartido
ver su blog

El autor no ha compartido todavía su cuenta El autor no ha compartido todavía su cuenta El autor no ha compartido todavía su cuenta

Revista