Publicado el 04 septiembre 2016 por 50palabras
@50palabras_
Sólo sabía que se llamaba Noelia, pero era libre como el mar. Solía cantar con su voz igual que un niño y las piedras del camino forjaron su destino. Un día de su pecho brotaron flores carmesí. No dejó otra herencia que unas cartas amarillas, un beso y una flor.