Y así hasta llegar al piso en el que uno de los dos se bajaba y tú podías continuar con tu vida con la sensación de haber salvado un momento incómodo con bastante soltura.Pero oye al menos hacíamos un paripé educado. Nos comunicábamos. Nos mirábamos. Nos teníamos en cuenta.Ahora ese momento ascensor es más o menos tal que así:
