Pero no pudo reprimir una sonora carcajada, ni disimular su educación clásica, cuando leyó el nombre en la placa de la dependienta: Pandora.
Era la primera vez que se alegraba al ver una caja cerrada. Era su turno. Caja rápida, y había puesto especial atención en llevar solo diez artículos.
Pero no pudo reprimir una sonora carcajada, ni disimular su educación clásica, cuando leyó el nombre en la placa de la dependienta: Pandora.
Pero no pudo reprimir una sonora carcajada, ni disimular su educación clásica, cuando leyó el nombre en la placa de la dependienta: Pandora.