Revista Talentos
Catrina estaba espléndida con su disfraz de esqueleto y su estola de plumas. La invité a bailar un réquiem e hicimos el amor sobre la piedra mientras un tropel de gente, entre vítores, flores y sollozos, jaleaba el espectáculo al pie de nuestro lecho. Fue un magnífico día de difuntos.
