Antes de mi hija, yo tenía una mañana, una tarde y una noche, delimitadas tanto por la luz del día como por la hora del reloj: a cada una le correspondían ciertos eventos y actividades. Muchas veces, no me alcanzaba el tiempo para lo que era necesario hacer; sin embargo, había una danza más o menos coordinada, entre el tiempo y yo. Ahora, no.
Si el arte es transgresión -y creo que lo es-, voy camino a que mi vida sea una obra de arte.
Silvia Parque