Carta abierta a un Tenedor

Publicado el 22 octubre 2015 por Alberto7815

Carta abierta a un tenedor
Amigo Tenedor, permítame usted que le loe y agasaje. Ah, Tenedor Tenedor de mis manos el mejor.Y dijeron de vos que érais instrumento diabólico. ¿Cómo habría de ser tal? ¿Que porque veníais de Oriente y de las damas gustaban seros usado?Ah, maese Tenedor. Querría yo ser como vos… pinchando pinchando en carne siempre habéis. Atenazado por blancas manos de damas y damiselas con primor, sois . ¿Quién no querría vuestro destino entonces?De una pieza se os hace, largo de mango y ganchuda es vuestra cabeza.Si de madera, para la sazón del horneado; si de metal, para el trinchado; si de plástico, ahora, para las fiestas y excursiones. Dichosos todos momentos de fortuna.Junto al oceanográfico Neptuno os ponen, ¡gran honor! Junto a Lucifer os pintan, ¡qué tentador ardor!El primero sois en probar el macarrón y el asado lechón. Del postre, ni se mienta al endulzar el bizcochón.Y aún hay quien os busca para ser acróbata y catapulta. Sí, catapulta con ese huesecillo en vuestro principio y ese juguetón impulso que dan a vuestra ganchuda extremidad. ¿Y todo para qué? Para jugar a meter, meter, bendita canasta, la bolita en el escote de la vecina.¿Y la acrobacia? Ah, que hubo quien quiso pinchar grano a grano, el arroz de simpar boda y la sopa de doña Garlopa. Ríanse ríanse de circos y ballets, que vos, amado Tenedor, siempre seréis el primero entre lo mejor.De bautizos y bodas, sois convidado; de cuberterías, primado.Sí, definitivamente, maese Tenedor yo quiero ser vuestro amigo mejor. Que de serlo, habreme de llevar a mi boca el mejor bocado y pincharé, con vos, la boquita de mi princesita.A un pariente vuestro, Tenedor de la saga de los Forcelli, en la lejana Venecia, fuéronle dados penetrar en los salones junto al Giacometto Casanova… Ah, qué prodigios vio. Cómo entre tortellini y farinetti hízose de doncellas y casadas, el dueño y señor.Tenedor, Tenedor, sed de mí, mi más ferviente servidor. Os cuidaré y mimaré yh limpiaré yh lustraré. Que de vuestras puntas, bien afiladas, cual lengua de arlequín, conservaré. Y del aparador, entre cristalerías y vajillerías os colocaré cual si de aspirante a ministro fuerais, siempre bien posicionado.Larga vida, os sea dada, mi Tenedor, mi camarada.Vale.