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Carta abierta en respuesta al Sr. Zapatero en el Día del Maestro

Publicado el 05 octubre 2009 por Lautarojc

Estimado Sr. Zapatero:

No soy maestro de los que trabajan desde la función pública o como profesorado contratado en la concertada, si no un padre que ha educado a sus hijos en casa desde los 9 y 10 años, así como monitor de talleres de educación para el desarrollo en centros de toda índole y con niñas y niños de todas las edades. Pero me considero maestro.

¿Por qué? Pues porque el ser maestro no es una cuestión que definan el lugar de trabajo, la edad de a quienes acompañas o el tiempo que llevas ejerciendo, sino una cuestión que hoy está muy en boga, aunque por razones terriblemente equivocadas; la autoridad. Una autoridad que proviene de quienes me escuchan, que me es otorgada para recibir; en palabras de mi maestro Péguy, es una autoridad de competencia, no una autoridad por mandato. El estrado, la ley, el poder, son siempre (siempre Sr. Zapatero) una autoridad que se ejerce sobre otros; la discencia, la educación se ejerce para otros, que además aceptan esa autoría que es creadora.

Y por todo ello me he sentido en la necesidad de contestar a sus palabras, dirigidas a quienes el estado garantiza que “son maestros” como si fuera algo que pudiera provenir de un decreto, un examen o una sanción. Y no dudo en absoluto que hay maestros entre quienes han sido aceptados para serlo; son aquellos que día a día apuestan por sus alumnas y alumnos, que no desfallecen, que constantemente buscan la fórmula para acercarse a su realidad, aunque siempre desde las suyas, por lejanas que sean. Pero en estos días sobreabundan quienes ejercen desde la posición del que busca un empleo seguro y con garantías, al que siempre molestarán sus “usuarios”, sean estos alumnos, personas en una ventanilla o enfermos en una consulta u hospital.

El mundo necesita un cambio de rumbo, y Ud. mejor que muchos lo sabe, y es de los que apuestan por ello, como me lo demuestra su propuesta de Alianza de Civilizaciones que comparto plenamente. Pero en educación eso implica algo más que un Pacto, implica un giro copernicano, una revolución del sistema educativo que como cualquier otra debe comenzar por educar de manera distinta a los futuros maestros y adoptar en la base del sistema la flexibilidad y accesibilidad que aportan las TIC, y no al contrario. Por que con las dos últimas leyes educativas se ha intentado generar un sistema para el que no había quien lo gestionara y quien lo llevara a cabo, sino que había mucha gente queriendo hundirlo y otra mucha que no sabía qué hacer. Y para colmo, se ha creído que incluir las TIC era poner muchos ordenadores por aula, lo que ha resultado un desastre mayúsculo.

Es cierto que la escuela ha sido una manera de acercar el conocimiento a todo el mundo, pero también es cierto que se deben abrir nuevas vías, nuevas posibilidades educativas, que incorporen a toda la comunidad educativa y no sólo a maestros, decretados como tales, y a sus alumnos y alumnas. Las familias deben estar en el proceso educativo y no se pueden hacer departamentos estancos en este tema en un momento en el que la globalización llega a todos los niveles. Las familias son fundamentales, imprescindibles, al igual que el resto de la sociedad.

Espero que tanto Ud. como el resto de personas con responsabilidad política en el mundo (España ya es algo muy reducido en este tema) busquen realmente la revolución en la educación. Maestros debemos ser todas y todos. Así que, para variar, este día mundial, es un día para todas.


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