Revista Talentos
Antes del disparo, discutía con alguien que le seguía a todas partes. Cuando derribamos la puerta encontramos un revólver, aún humeante. El forense no pudo determinar las causas de la muerte y al juez le resultó imposible levantar el cadáver. Desde entonces, allí sigue, tendido al otro lado del espejo.
