Revista Talentos
Ella se fue apagando poco a poco, dejando su silencio acurrucado sobre el desnudo somier de nuestro dormitorio. En el comedor, cuando el sol irrumpe al atardecer a través de los agujeros de las persianas, las motas de polvo dibujan sobre el suelo la sombra de mi último aliento balanceándose.
