—Mi papá es rico. ¿Y tú?
—Soy militar.
—¿Tatuajes?
—Catorce
—Yo solo doce.
Isabel bebió demasiado y se retiró al baño. Diego, creyendo que no le había gustado, abandonó el restaurante. Sueños rotos de un amor imposible.
Desde la barra, Matías gritaba:
—¡Que pase la siguiente pareja!
