Revista Talentos
Mientras sus labios bisbisean una extraña letanía, la ventanilla del coche les devuelve una sombra creciente de recelo y sospecha. Dos portazos sacuden las luces del mercado. Alá les aguarda con setenta y dos huríes de pechos turgentes y vaginas intactas. "Restañadas", piensa Mohamed, porque no le salen las cuentas.
