Te besé. Guardé tus recuerdos junto con mis lágrimas, allí, donde el olvido nunca pueda arrancarlos. Y te dejé marchar para siempre, mamá.
Revista Talentos
Habíais quedado allí. Quisiste que te acompañase. Aunque siempre la deseaste, tenías miedo a encontrarte con ella. Cuando por fin os abrazasteis, tu sonrisa lo iluminó todo.
Te besé. Guardé tus recuerdos junto con mis lágrimas, allí, donde el olvido nunca pueda arrancarlos. Y te dejé marchar para siempre, mamá.
Te besé. Guardé tus recuerdos junto con mis lágrimas, allí, donde el olvido nunca pueda arrancarlos. Y te dejé marchar para siempre, mamá.
