No había reparado en la pobre esposa del protagonista.
Revista Talentos
Fallecido el personaje principal, el escritor dio por terminada la historia. Entonces, un ruido en forma de llanto llenó la habitación. No era posible, pero tal vez… Tomó asiento y continuó: "Pero no estaba muerto...". Volvió el silencio a la habitación.
No había reparado en la pobre esposa del protagonista.
No había reparado en la pobre esposa del protagonista.
