Y ¿dónde está el límite entre lo propio y lo ajeno? Me pasa y te pasa, sólo que nunca sabremos el grado de refractancia. Son tus instancias, y con respeto y tolerancia habrá forma de descubrir qué pasa. La circunstancia marca lo que deviene. ¿Y si te remontás a tu infancia? Allí reside el núcleo de lo que deja constancia.
¿Me cuido el culo o voy y hago acto de presencia? Solo estando sale lo que debería y no hay tutía, el punto es cuán preparado estás para enfrentarlo hoy.
Con más calma que velocidad, la única forma de empezar es dando el primer paso, y lo demás adquirirá consistencia a medida que dejes tu ombligo y conectes con las demás conciencias.
.