Consumo colaborativo, tendencia ecointeligente

Publicado el 16 enero 2013 por Ecointeligencia @ecointeligencia

El universo de lo que se conoce como consumo colaborativo se expande día a día en todo el mundo, apreciándose un gran avance en 2012. Como ya sabemos, la crisis económica es un incentivo para agudizar el ingenio y romper modelos establecidos, en este caso, el de la propiedad de las cosas.

Entendemos como consumo colaborativo, economía de la colaboración ó economía del acceso al movimiento donde el acceso prima frente a la propiedad. El consumo colaborativo se puede definir como la manera tradicional de compartir, intercambiar, prestar, alquilar y regalar redefinida a través de la tecnología moderna y las comunidades.

Y es que, a nuestro modo de ver, las nuevas posibilidades tecnológicas han posibilitado este auge. La digitalización de los contenidos (fotografías, música, vídeos, libros …) ha permitido a mucha gente darse cuenta de que a menudo lo que queremos no es el disco en sí, sino la música que está grabada en él. Mientras podamos acceder cuando lo necesitemos, estaremos satisfechos. A esto se une la explosión de las redes sociales, y ahí es donde podemos comprobar las posibilidades que tenemos de compartir: estados de ánimo, conocimiento y cosas materiales. Y casi todos hemos experimentado que cuanto más das, más recibes.

Envueltos en una crisis económica, esta tendencia de poseer menos se ha extendido y ha llegado al ámbito de los bienes materiales: recuerda cuando tiempo has usado tu cámara de vídeo. La sociedad de propietarios, el hiperconsumo y la el diseño basado en la obsolescencia programada son sencillamente insostenibles.

El coche se puede definir como ese artilugio que funciona 1 hora al día y está 23 parado

En palabras de Annie Leonard, la autora de La historia de las cosas y La historia del cambio, necesitamos leyes de responsabilidad productiva en todo el planeta, pues el 80% del impacto de un producto se decide en la fase de diseño. Según esta activista de la sostenibilidad, las soluciones para no dañar al planeta no están a la venta. Comprar mejor y de un modo más consciente no es suficiente. Y los grandes parece que se están dando cuenta, y están atentas a cambios como los que se están dando en los paradigmas de la distribución de alimentos. Walmart, la mayor cadena de supermercados del mundo, tiene un sistema informático de transporte y localización de sus mercancías que rivaliza con el del mismísimo Pentágono y es consciente que el movimiento de la relocalización ha empezado con los alimentos, pero se está extendiendo a otros campos, desde la extracción de recursos a la energía, como ocurre con el movimiento de Ciudades en Transición.

Un aspecto del consumo colaborativo que nos gusta mucho es el de la movilidad compartida que también se ha disparado en los últimos meses. SocialCar abrió brecha con el alquiler de coches entre particulares y llega ya a los 7.000 conductores y 1.500 vehículos. Con Carpooling.es se han realizado 250.000 viajes compartidos en dos años, mientas que Amovens.com cuenta con 50.000 vehículos registrados. A otro nivel, Blablacar ha llegado a los 70.000 usuarios en España y a los dos millones en Europa. No nos podemos olvidar de la reciente adquisición de Zipcar por Avis.

Para terminar, siempre es bueno recordar el vídeo de Annie Leonard sobre La Historia de las Cosas y reflexionar sobre la sociedad de consumo en la que vivimos:

Y ponte en acción, es más fácil de lo que piensas:

  • Utiliza el un sistema de bicicleta compartida en tu ciudad
  • No te descargues música en MP3, usa Spotify o Grooveshark
  • Plantéate utilizar el carsharing o carpooling en alguno de tus próximos desplazamientos
  • Deja tu despacho, cambia tu manera de relacionarte profesionalmente y vete a un centro de coworking

¿Qué actividad nos propones relacionada con el consumo colaborativo?


También podría interesarte :

Quizás te interesen los siguientes artículos :